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miércoles, 2 de mayo de 2012

LA VIDA Y EL ARTE


Hace unos años (1998) asistí a un curso sobre Educación por el Arte (término con el que discrepo ahora), en el que tuve el placer de escuchar al Dr. Leopoldo Chiappo (filósofo y educador peruano). El tema: La vida y el arte. No he encontrado hasta la fecha, pensamiento más claro sobre la función del arte en la educación.


Chiappo nos dice, que la vida con todas sus características nos ata a una realidad de la que somos autores, una realidad sujeta a muchos factores: genéticos, ambientales económicos, sociales etc. En muchos casos somos agentes y en otros pacientes, víctimas si se quiere, pero seguimos siendo autores. Somos dueños de nuestras actitudes frente a las diversas situaciones que se nos presentan: disgustos, alegrías, desesperanza, rechazo, etc. Todo esto nos sumerge en la realidad de la vida. "Y en eso, aparece el arte"[...] "la realidad pierde la gravedad, suelta el peso y se alivia la opresión [...] hemos salido, trascendido, del plano chato, pedestre, ansioso, pesado, oscuro, inseguro de la realidad al nivel erecto, elevado, con relieve y pronfundidad intelectual, el nivel leve [...] el nivel de la idealidad.[...] estamos en el vuelo del arte.
Day and night - Escher
"La realidad consiste en unas incisiones lineales sobre una materia concreta, la madera, un trozo cadavérico de lo que fue un vivo árbol del bosque. Y el origen es chato, horizontal, sin embargo sobre esa chatura hemos elevado una dimensión vertical de altura y sobre esa dimensión vertical de altura estamos nosotros los espectadores, abajo en el llano de la ciudad de los hombres y todas sus realidades y arriba por encima del vuelo de las aves, estamos nosotros los partícipes de este ejemplar de arte y que ilustra lo que es el arte como experiencia de trascender la realidad y entrar en un mundo de idealidad. Un mundo maravilloso. El arte de Escher nos ha elevado por encima del vuelo de las aves y también por encima de la ciudad de los hombres".

miércoles, 9 de noviembre de 2011

EL CUBISMO

¡Hola! Empezamos una nueva unidad y seguimos tratando de entender las obras artísticas del siglo XX.

Para eso vamos a analizar el estilo Cubista, pero no como un estilo más, sino como el momento en que existe una clara y definitiva ruptura con el arte tradicional.

Ya hemos hecho una revisión del estilo, sus representantes y algunas obras. Pero he encontrado en la web un artículo interesantísimo que deseo compartir con ustedes.

 
A LA BÚSQUEDA DE LA CUARTA DIMENSIÓN

Imagínense que les entra una gran curiosidad por conocer uno de esos juguetes de cuerda con los que se entretenían en la infancia. ¿Qué hacen? Se van a una mesa y con mucha paciencia van abriendo el juguete, desmontando sus piezas y poniéndolas encima de la mesa. Quizás ya no puedan volver a armarlo, pero habrán obtenido una visión más completa de cómo eran las entrañas del artefacto que antes de haberlo abierto. Por tanto, habrán analizado el juguete por fuera, por dentro y con detalle, respecto a cada uno de sus elementos compositivos.

Violín con uvas. 1912.
  
Pablo Picasso: "Retrato de Ambroise Vollard" (1910).

 Las señoritas de Avignon - 1907.
                                                
Marie Therese Walter

Ese mismo interés está en la base de la pintura cubista. Hasta su aparición, el cuadro, la obra pictórica, disponía de dos dimensiones, el largo y el ancho, aportadas por el propio soporte; el pintor añadía una tercera, la profundidad, empleando para ello la perspectiva. El cubismo rompe con esta idea de las tres dimensiones y se lanza a la búsqueda de la cuarta dimensión, la dimensión imposible, aquella que permitiría ver una figura (da igual que sea un objeto, un paisaje o una persona) en su globalidad. Para ello, elimina la perspectiva e introduce la multiplicidad de planos, de manera que el espectador tenga varias visiones simultáneas de la figura representada, que a veces puede alcanzar hasta su mismo interior, obligando a nuestro cerebro a esforzarse para comprender cómo está organizada la composición.
Los pintores cubistas recurren además a geometrizar la representación, fruto de la descomposición en planos diversos, lo que los hace deudores de la obra de Cezanne y, por lo general, emplean una paleta de colores apagados, en los que grises, blancos y negros juegan un papel fundamental; nada de los colores vivos del fauvismo. Por otra parte, los temas suelen tener un carácter tradicional: personajes, naturalezas muertas, algunos paisajes. Y, con mucha frecuencia, objetos musicales.
Ya sabemos que tradicionalmente se vincula el nacimiento del cubismo a la obra de Picasso, "las señoritas de Avignon" (obra de la que se debate hasta el mismo título) realizada en 1907. A partir de entonces nos encontramos con diversos cubismos: el analítico, el sintético, el hermético, incluso el llamado "cubismo cristal". Pero haríamos mal en relacionar esta vanguardia artística únicamente con Picasso. Por la misma época también está experimentando en una dirección próxima al cubismo Georges Braque (1882-1963) y, unos años después se adscribe al movimiento otro español, Juan Gris (1887-1927). Otros pintores como Fernand Leger o Robert Delaunay atravesaron también por periodos cubistas en su trayectoria. En definitiva, una vigorosa corriente pictórica (también escultórica) que abrió al arte del siglo XX nuevos territorios, de la mano de quien mejor simboliza en ese siglo el papel genial que corresponde a algunos artistas: Pablo Picasso.